Parábolas en Lucas

Una oveja, una moneda

Fuente y traducción

Reina-Valera 1909 · Dominio público · es

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1Y SE llegaban á él todos los publicanos y pecadores á oirle.

2Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este á los pecadores recibe, y con ellos come.

3Y él les propuso esta parábola, diciendo:

4¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va á la que se perdió, hasta que la halle?

5Y hallada, la pone sobre sus hombros gozoso;

6Y viniendo á casa, junta á los amigos y á los vecinos, diciéndoles: Dadme el parabién, porque he hallado mi oveja que se había perdido.

7Os digo, que así habrá [más] gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento.

8¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si perdiere una dracma, no enciende el candil, y barre la casa, y busca con diligencia hasta hallarla?

9Y cuando la hubiere hallado, junta las amigas y las vecinas, diciendo: Dadme el parabién, porque he hallado la dracma que había perdido.

10Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

Lucas 15:1–10Reina-Valera 1909

Los recaudadores y pecadores se acercan a escuchar. Los fariseos y escribas se quejan de que Jesús recibe a pecadores y come con ellos. Las historias siguientes presentan a un pastor que busca una oveja perdida y a una mujer que busca una moneda perdida.

El pastor lleva a la oveja a casa sobre sus hombros. La mujer enciende una lámpara y barre la casa hasta encontrar la moneda. Ambos llaman a amigos y vecinos para alegrarse. La explicación relaciona esa alegría con el arrepentimiento de un pecador. ¿Qué hacen ambos después de encontrar lo perdido?

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